En el rebollo de guardamar tres son mejor que dos.
Unos primeros besos como única toma de acercamiento fueron suficientes para que Eva se mostrase totalmente entregada. En contacto con el agua fría, sus pezones se habían puesto duros, desafiantes y jugaba a arañarme el pecho con ellos. Abrazado a ella comencé a buscar acceso con mi mano a su coño.
Disimulando lo mejor posible, sin importarnos demasiado otros bañistas que de cuando en vez pasaba a nuestras espaldas confiados en que desde las toalla Marga y losniños no alcanzase a divisar más que nuestras cabezas flotando en mitad del mar, comencé a masturbar rítmica mente.
Eva separaba sus piernas para facilitarme mejor acceso, mientras las yemas de mis dedos índice y corazón se aplicaban en estimular su clítoris.
Sin darle tiempo a rechistar, de un tirón bajé su tanga hasta la mitad de sus muslos, y viendo se obligada, ella levantó una pierna para que pudiese terminar de desnudar por completo. Sujeté la prenda en mi mano izquierda, encerrada en mi puño, mientras que con la derecha seguí alternando mis caricias con alguna puntual inserción hasta lo más hondo de su sexo.
En esas estábamos, yo mirando hacia la costa y Eva perdiendo su mirada contra el horizonte, abrazados en mitad del mar, totalmente desnuda ella, cuando observo que Alfredo era uno de los bañistas cercanos comienza a dirigirse hacia nosotros.
-Date la vuelta despacio; le indiqué sin dejar de estimularla. Mira quien viene ahí.
Al girarse, ella también se percató de la presencia de Alfredo.
-Rápido; no me dejes a medias. Me suplicó que con las manos de Marta estado apunto de llegar.
Por un instante temí tener que culminar de un modo precipitado, temiendo que Alfredo se acercase en exceso a nosotros, pero afortunadamente se paro a media distancia y nos saludándonos con la mano alzada, mientras yo, abrazando a Eva desde atrás, terminaba de hacerle aquella paja.
-¿Le pedimos que se acerqué?; le pregunté socarronamente.
Turbada al principio, pensando que lo decía en serio, burlona después, cuando se dio cuenta de que iba de farol, me continuó el juego.
-¿Te atreverías?.
-¿Lo dudas a caso?. ¿Te gustaría?; continué azuzándola.
-Y a ti, ¿te gustaría verlo?; repreguntó sin querer responderme.
-Sí; me gustaría verlo. Me atreví a contestar.
Viendo que su orgasmo estaba cerca, relajé la intensidad de mis caricias intentando alargar aquel juego el máximo tiempo posible.-Sí; me gustaría verlo. Me atreví a contestar.
-¿Te gustaría que Alfredo te follase?; le pregunté así duramente, cuidándome de pronunciar su nombre para darle más trascendencia a la pregunta.
-Tú sabes que no, tu sabes lo que verdad me excita, seria que el te la chupase y yo estar presente, Pero si me gustaría que nos viera follar juntos
-Me gustaría que me acariciase las tetas. Le dejaría tocar aquello que sé que tanto ha mirado.
-¡Ah sí!; ¿te las ha estado mirando indecorosamente?; pregunté irónicamente.
-Sí. Antes, cuando estábamos solos. Mientras yo fingía tomar el sol con los ojos cerrados podía notar sus ojos mirándome sin disimulo alguno.a mi, igual que no te a quitado el empalme que as cogido mientras su mujer me echaba bronceador.
-Y eso te ha gustado ¿verdad?; pregunté de nuevo mientras aceleraba ligeramente el ritmo de mis dedos.
-Si; mucho. Confesó entre gemidos.
-¿Te gustaría que te follase?; volvía a preguntar susurrando en su oído.
-Uhmmm -otro sordo gemido- No, creo que no. No me atrevería a tanto. Hacer una paja, follar delante de él, que tu te dejaras chupar la polla por él, sabes que es eso lo que me excita.
En parte sorprendido por su respuesta, comencé aumentando el ritmo de mis caricias.
-Fíjate bien en él. Míralo mientras te hundo los dedos. Piensa que él nos está mirando.
-¿Te gustaria acariciarle la polla?. ¿Le harías una paja mientras yo os miro?
-Sí. Eso sí. Fue su única respuesta.
-¿Ah sí?... ¿En serio?. ¿De verdad serías capaz de hacerle una paja?; volví a inquerir de una manera un poco más contundente.
Desconcertada por lo que había acabado de decir, como temiendo haberse excedido en su confesión, intentó quitar hierro al asunto.Desconcertada por lo que había acabado de decir, como temiendo haberse excedido en su confesión, intentó quitar hierro al asunto.
-Bueno, no; no sé.. ¿es una fantasía, no?; balbuceó comenzando a ponerse nerviosa.
-Tranquila cariño; está bien. Intenté tranquilizarla mientras mis dedos continuaban dándole placer.
-Voy a correrme; me advirtió.
-Está bien amor. No dejes de mirarlo. Mis dedos comenzaba a acariciar con más ímpetu.
-Observa bien, imagínate que lo tienes aquí delante, imagínate que son sus manos las que desde tu espalda te agarran las tetas, imagínate que es él el que te besa los pezones, como a ti tanto te gusta, mientras soy yo el que te folla profundamente.
Imagínate ahora que él también arde en deseos de masturbase junto a ti.
Pídeselo -le ordené- dile que quieres verlo.
-Alfredo, pajéate para mi -susurró ella muy bajito, como avergonzándose de pronunciar aquellas palabras en voz alta.
-Ahí lo tienes; imagínate. Fíjate en lo dura que tiene la polla por tu culpa.
Ahh, ahh... comenzó a gemir profundamente advirtiéndome e la inminencia de su climax.
Le separé un poco más la piernas, doblándola ligeramente hacia adelante, como para favorecer una postura de total exposición y sumisión, mientras mis dedos entraban por entre sus piernas, y con pequeños empujones contra su culo provocaba que se acercase unos pasitos más hacia el, todo para estar más cerca de él, todo para aumentar el riesgo de que Alfredo nos viese más claramente. Llevábamos ya unos minutos allí parados,
Eva intentaba agacharse lo máximo posible, para evitar quedar más expuesta de lo necesario, intentando mantener sumergida la mayor parte de su cuerpo, pero al borde del orgasmo no podía pensar con claridad. Simplemente quería dejarse ir.
-Seguro que le encantaría que se la chupases. Afirmé para elevar el desafío.
-Seguro que sí. Cortó secante como temiendo decir algo que no debía pero sería mas excitante ver como te la chupa a ti.Eva intentaba agacharse lo máximo posible, para evitar quedar más expuesta de lo necesario, intentando mantener sumergida la mayor parte de su cuerpo, pero al borde del orgasmo no podía pensar con claridad. Simplemente quería dejarse ir.
-Seguro que le encantaría que se la chupases. Afirmé para elevar el desafío.
-Seguro que sí. Cortó secante como temiendo decir algo que no debía.
-¿Lo harías?... ¿Te gustaría chupársela?.
-No. No lo creo, no creo que.... ah.. me corro... y justo su orgasmo llegó en mitad de aquella dificil confesión.
Pegué el último aceleró al ritmo de mis estímulos, mientras mi brazo la rodeaba sin disimulo por debajo de los pechos, para evitar que se separase de mi, y susurrándole al oído continué recreándolo aquella imaginaria situación.
-Imagínate lo que sería tener la polla de Alfredo en la boca mientras yo te follo duro desde atrás. ¡Dos hombres entregados totalmente a ti!. Y mis dedos seguían alargando su dulce agonía.
-Ahhh.. así cariño.. así... era lo único que ella podía decirme. Al sujetar la cintura se alzaron sus pechos y Alfredo se acerco, en cuanto vio el climas de mi mujer pues Eva cerro los ojos. Y nos dijo ya cuando estaba cerca no ser tan descarados, la gente se esta dando cuenta, hasta yo tengo la polla dura. le dije estas empalmado a ver que la veamos, se acerco y cierto su polla de unos 15 centimetros pequeña pero ancha sin prepucio muy cabezona, mi mujer habría los ojos lo miro sonrió y dijo ya hablare con los dos. ( PARA COMPRENDER BIEN ESTE RELATO HAY QUE LEER LA PRIMERA PARTE).