La puta de ******
Aprovecho estas fechas para contar mi historia, de cĂłmo me convertĂ en la esclava de mi tĂo. Hoy tengo 26 años, pero lo que estoy a punto de contarles sucediĂł hace seis años y unos pocos dĂas. Antes de ese dĂa era un chico normal, bastante atlĂ©tico, delgado, algo tĂmido pero con relativo Ă©xito con las chicas. Soy blanco, mido 1. 75, delgado 70 kg.
Esto sucediĂł la noche de navidad de 2007. Nos juntamos en casa de mi abuela que habĂa fallecido durante ese año y siempre habĂa sido el punto de reuniĂłn, y como forma de tributo, la fiesta se hizo nuevamente allĂ. Tengo un par de primos mayores con los que me llevo bien, pero ellos ya tienen novias de mucho tiempo y las mujeres empiezan a jalarlos a sus casas entonces no se quedaban toda la noche. Aunque todavĂa valĂa la pena por mi prima SofĂa, no era muy guapa he de confesar, pero tenĂa un culo que dios. Además siempre tuvimos una relaciĂłn especial. Esa noche recuerdo llevaba unos leggins que le marcaban sus ricas piernas, pero llevaba un suĂ©ter largo que le tapaba su tremendo culo. Al principio solo estábamos platicando en la sala, pero mis tĂos son buenos para la bebida y cerca de la una ya estaban varios ebrios, las tĂas platicaban fuerte en la cocina, asĂ que lleve a mi prima a los cuartos de arriba con alguna escusa.
Ella habĂa tomado un par de tragos, los suficientes para soltarle la moral un poco, pero los suficientes para que supiera lo que estaba haciendo y que yo no me sintiera tan mal de que estaba ******** de ella. Ella era un poco mayor. Se quitĂł el suĂ©ter y pude ver ese tremendo culo a travĂ©s de sus leggins. Se sentĂł en mis piernas y nos empezamos a besar. Estaba super caliente y ella tambiĂ©n, apenas empezábamos a ponernos cĂłmodos, cuando escuche a mi tĂa llamándola.
—Sofy. SofĂa—, mi tĂa nunca me habĂa caĂdo bien, pero es noche le hubiera arrancado la cabeza con gusto. Mi prima se levanto, pude ver su culo por Ăşltima vez, se puso su suĂ©ter y se fue con mis tĂos. Yo me quede ahĂ un segundo, esperando a que la erecciĂłn bajara, pero simplemente no bajaba, me habĂa dejado a punto de turrĂłn.
Luego de un rato note que las voces casi se habĂan extinguido. BajĂ© y casi todos se habĂan ido, yo habĂa llegado en mi coche y mis padres tambiĂ©n se habĂan ido, solo estaba ******, el mayor, hermano de mi papá. Estaba medio recogiendo un poco pero estaba muy ebrio. Me vio:
—Ehh sobrino, pensĂ© que te habĂas ido—. Dijo con el tono jovial de un ebrio que ve a un compañero de parranda.
—No, pero creo que ya me voy tĂo—, le dije, intentando evitar las gorradas de un borracho.
—No, no, sobrino. Se acerco y me tomĂł por los hombres, —venga vamos a seguirle, mis hermanos, tĂş papá y tus tĂos ya no se divierten—. Mi tĂo siempre habĂa tenido fama de parrandero, era el mayor, ganaba buen dinero y se habĂa divorciado de su esposa hace unos tres o cuatro años.
Me obligĂł a sentarme en un sillĂłn y fue a la cocina sirviĂł un vaso para mĂ y uno para Ă©l. —Venga, vamos a darle—, de pronto se quedĂł en silencio, como pensando. —¿QuĂ© hacĂas arriba?—
La pregunta me sorprendiĂł y la verdad no querĂa quemar a mi prima. —Nada, solo anda por ahĂ—, Ă©l me mirĂł como quien no se traga una mentira. —En serio, Âżno vi bajar de ahĂ a mi ********* linda? Âża la del tremendo culo?—, suelta una carcajada. Supongo que mi cara delatĂł la verdad. —No pasa nada sobrino, no le voy a decir a nadie—, luego se acercĂł un poco más como si alguien nos pudiera escuchar en la casa sola. —¿Te la cogiste?— como hombre me pico la pulla de mentir, para incrementar mi prestigiĂł, pero al final no pude hacerlo. —No, en eso estábamos, pero se fueron—. Mi tĂo soltĂł una nueva risotada, —esa puta de Olga, se dio cuenta que Sofy no estaba y supo que andaba por allĂ, Román (el esposo de Olga y hermano de mi tĂo) es el Ăşnico que todavĂa me aguanta el paso, pero por eso se fueron—.
Yo no sabĂa que más decir y le di un trago a mi vaso. Uff lo que sea que tuviera el vaso era fuerte. Mi tĂo siguiĂł. —¿Y quĂ©? ÂżTe dejĂł con los huevos duros?— no dije nada, pero Ă©l ya me leĂa bien. SoltĂł una nueva carcajada, ven sobrino vamos a arreglar eso. A mĂ me extraño, pero supongo que el alcohol me hacĂa no detenerme mucho.
Fuimos a una pequeña salita frente al televisor. —SiĂ©ntate—, me dijo; yo obedecĂ sin preguntar nada. El puso una pelĂcula en el DVD, y se sentĂł junto a mĂ. —Vamos a ayudarte—, dijo y prendiĂł la tele y el DVD. La peli que puso era un peli porno, de inmediato salta a la vista la producciĂłn barata. Me gusto la idea, pero me daba un poco de corte con mi tĂo. Que iba a hacer sacármela y masturbarme y llenar de leche la salita que habĂa sido de mi abuela.
—No, tĂo mejor ya me voy, usted descanse y nos vemos en la fiesta de año nuevo—. Me levante, pero se moviĂł rápido, me tomĂł por un hombro y me bajo con fuerza. —Venga sobrino, lo pasamos bien— no habĂa furia en su voz, pero su movimiento fue bastante enĂ©rgico. Bueno pensĂ©, me quedarĂ© un rato.
Me quede viendo la pelĂcula. En ella, una hermosa pelirroja, estaba siendo bombeada por un mulato, con una verga enorme. La chica estaba muy linda, y se veĂa como gozaba. EmpecĂ© a erectarme otra vez. Pero era un poco incomodĂł, estar con mi tĂo. Mi tĂo abriĂł las piernas y nuestras piernas se tocaron, yo me separe de inmediato. NotĂ© como mi tĂo tambiĂ©n ya estaba bien erecto. Y a travĂ©s del pantalĂłn, se notaba una enorme verga. Yo la vi de reojo y me volvĂ a concentrar en la pelĂcula, ahora la peli mostraba a la pelirroja cabalgando la enorme verga del negro que se la habĂa metido por el culo.
—Uff mira como se la está tragando, entera—, dice mi tĂo. Yo no digo nada, la veo, pero ya no puedo con la situaciĂłn, me acariciĂł un poco el bulto sobre el pantalĂłn. Mi tĂo lo nota y me toca la pierna. —¿QuĂ© hace tĂo?— —Te voy a ayudar, no te preocupes—. Mi tĂo levanto y se hincĂł entre mis piernas. ComenzĂł a desabrocharme el pantalĂłn. —¿QuĂ© haces?— le preguntĂ© pero no hacĂa ademán de detenerlo o levantarme. Me bajĂł el pantalĂłn y a travĂ©s de mi calzĂłn ya se notaba mi erecciĂłn. La tengo normal 17 cm, grueso normal y ya entonces me estaba saliendo liquido pre seminal que manchaba mi calzĂłn haciĂ©ndolo un poco más oscuro en la punta. Mi tĂo me mira con unos ojos extraños, me baja el calzĂłn y huele mi verga, no puedo detenerme, ni detenerlo.
Empieza a besarme el tronco. Se lo llevĂł a la boca, empezĂł a mamar, dios que placer, me acariciaba los huevos con su mano izquierda, con la derecha me masturbaba un poco. Me estaba dando un gran placer, y asĂ, apenas unos segundos despuĂ©s de que me la empezĂł a mamar, me vine, en uno de los orgasmos más placenteros de mi vida. Me tĂo siguiĂł chupando hasta dejarme seco. Yo cerrĂ© los ojos y me quede descansando en el sillĂłn, gozando el orgasmo. SentĂ que mi tĂo se levantĂł. AbrĂ los ojos y se acercaba a mĂ. Me besĂł en la boca, sentĂ si lengua abriĂ©ndose paso a mi boca, me pasaba el semen. Mi propio semen, estaba en mi boca. Yo me resistĂ pero era más fuerte, me sujeto por las mejillas y me obligo a mantener el beso.
El beso se prolongĂł, yo sentĂa como mi verga empezaba a disminuir la erecciĂłn, la barba de unos dĂas de mi tĂo, el semen un poco salado en mi boca. Me la pasĂł todo, o todo lo que pudo. Se alejo un poco. —Trágatelo—, me lo dijo en voz baja, era una orden. Yo lo mirĂ© para ver si hablaba en serio. Lo hacĂa, lo traguĂ© fue difĂcil, lo sentĂ muy espeso, no bajaba como el agua, pero bajo. —Ya—, le dije. —A ver—, me dijo. AbrĂ la boca, creo que no habĂa nada. Luego de mirarlo, se me acercĂł y me plantĂł otro beso enorme. Me tomĂł de la mano y me hizo seguirlo hacia arriba. EntrĂł en el cuarto donde hace apenas una hora y media tenĂa yo a mi prima a punto de coger. Yo todavĂa traĂa el pantalĂłn en los tobillos, me lo iba a subir, pero me dijo: —No, asĂ dĂ©jalo—, yo estaba consciente y recuerdo lo que sucediĂł, pero extrañamente no tenĂa voluntad. Me quite el pantalĂłn y de la cintura para abajo estaba desnudo.
—Bueno sobrino, yo te ayude, ahora ayĂşdame tu a mĂ—, se quitĂł el suĂ©ter, y una camisa. Nunca me habĂa imaginado como era mi tĂo, y ahora lo veĂa. Era un tipo de unos cincuenta y tanto años. Con pelo en pecho, algunos ya empezaban a echar canas. Un poco de pancita, pero muy ligera, brazos anchos, espalda ancha. Estaba muy bien para su edad. Hizo que me acercara a Ă©l, me quitĂł tambiĂ©n la chaqueta y la camisa. Ya estaba completamente desnudo. Me abrazĂł, Ă©l era unos cinco o seis centĂmetros más alto, pero más grueso. Hizo que hincara frente a Ă©l y me pidiĂł que le abriera el pantalĂłn. Lo hice, lo baje. TraĂa una trusa y ya se le notaba la verga, era larga y gruesa, asĂ sin verla bien.
Baje la trusa y su verga me golpeo en la cabeza, era grande, pero sobre todo era gorda: 19 centĂmetros, pero bastante gruesa. Estaba morcillona, la tomĂ© con mi mano derecha y la sentĂa muy pesada, como si fuera algo más que una verga. Lo mirĂ© y me dijo —Vamos—. Yo no sabĂa bien que hacer, nunca lo habĂa hecho, me la metĂ a la boca. Mi tĂo se mueve —Cuidado con los dientes, corazĂłn, solo usa los labios y la lengua—. Lo mirĂ© y Ă©l me miraba, empecĂ© a mamarla, trataba de recordar como hacĂan las chicas en las pelĂculas. RecordĂ© como me excitaba a mĂ que las chicas mi miraran a los ojos mientras la mamaban y asĂ lo hice, lo mirĂ© y vi que a Ă©l le gustaba. —SĂ papi, asĂ—, me dijo. Extrañamente su aprobaciĂłn me gusto, querĂa complacerlo. —Llega un poco más hondo, amor—, me dijo. Nuevamente me excitĂł que me dijera amor, me estaba tratando como una nena y me gustaba. Me di cuenta que no estaba llegando muy hondo, solo la punta. IntentĂ© tragar más, pero era difĂcil. Me ahogaba o mis muelas raspaban su verga. Pero luego de intentarlo logre tragarla toda, Ă©l me ayudaba, me sostenĂa la cabeza por atrás y me empujaba, hasta que mi nariz choco en la base de su vientre, la punta de su verga me llegaba hasta la campanilla y me ahogaba. Pero aguante un poco y la saque.
Su verga ya estaba todo embarrada de saliva, mi tĂo la sacĂł, yo respirĂ©. —Muy bien sobrinito, sabĂa que ibas a ser mi putita—, me dijo y empezĂł a golpearme en la cara con su verga. Me tomĂł de un brazo y me levantĂł, me besĂł en la boca, sentĂa su verga caliente contra mi abdomen. Con su mano empezĂł a agarrarme las nalgas. —Ahora te voy a hacer mĂa—. Me giro y me puso contra la cama. Estaba parado, con las manos en el colcho y el culo empinado. —No tĂo, eso si no—, le dije, pero tampoco puse mucha oposiciĂłn. Me dijo: —Es que no la mamas tan bien, nada más va a ser la puntita, solo para venirme en tu culito—. Yo seguĂa diciendo que no, pero casi no ponĂa oposiciĂłn.
SacĂł aceite no sĂ© de dĂłnde y empezĂł a frotarme las nalgas, y empezĂł a tocarle el culo. HundiĂł un dedo, pude sentir como entraba. EmpezĂł a darle vueltas, me masajeaba, hoy sĂ© que me estaba dilatando, en aquel momento solo sabĂa que estaba sintiendo rico. Luego me metiĂł dos dedos, siguiĂł masajeando yo empecĂ© a disfrutar, pero la posiciĂłn me cansaba. Me tĂo lo notĂł y me acostĂł en la cama, me puso a cuatro y siguiĂł masajeándome el culo: dos dedos. Luego metiĂł el tercero. Ya sentĂa un poco más de dolor. —Eres un natural bebe, te va a entrar toda—. —Solo la puntita tĂo, usted dijo—. —SĂ, sĂ, claro, me he dejado llevar—. Me masajeo un poco más con tres dedos y se levanto, hizo que acomodará las rodillas en la orilla de la cama, me separĂł las piernas y Ă©l se acomodĂł detrás de mĂ. Y acomodĂł su verga en la entrada de mi culo.
Lo sentĂ, empezĂł a hacer fuerza, yo lo ayude empujando hacĂa Ă©l. Pero cuando empezĂł a abrir me doliĂł y me alejĂ©. —No cabrona, no te muevas—. Me sujeto fuerte por las caderas y volviĂł a llevar su verga a mi culo. Pero yo tenĂa algo de miedo. Y me alejaba, aunque Ă©l era fuerte no podĂa evitar que me moviera. Finalmente me empujo contra la cama. Quede completamente acostado boca abajo. El apoyĂł una mano en mi espalda y con la otra guĂa su verga a mi culo, sus piernas estaban sobre las mĂas y si peso evitaba que me pudiera mover.
—Calma putita—, me dijo, sĂłlo será un poco de dolor. AcomodĂł su verga en mi culo y empezĂł a empujar, yo solo apretĂ© la boca y cerrĂ© los ojos. SentĂ como entraba. Se detuvo, el culo me ardĂa, me dolĂa. —Ya está, amor, la puntita—. Me acostĂ© en la cama, el apoyĂł su cuerpo sobre mĂ, acerco su boca a mi oĂdo. —Sabes, estoy indeciso sobre si metĂ©rtela toda o cumplir lo que dije— me lo dijo en un susurro, yo lo mire, asĂ como estaba contra la cama, no podĂa hacer nada, estaba completamente a su merced.
AcercĂł sus dedos a mi rostro comenzĂł a acariciar mi mejilla, lo llevĂł a mi boca y ahĂ lo dejo. En un impulso, yo empecĂ© a chuparlo, le chupe la punta del dedo, luego un poco más hondo. Al mismo empecĂ© a sentir que empezĂł a mover la verga a bombearme, pero cada vez llegaba un poco más hondo. SeguĂa chupando sus dedos, Ă©l me dijo en un susurro: —SabĂa que serĂas mi perra—. Luego se levantĂł y empezĂł a bombearme ahora si en serio. Su verga habĂa llegado al fondo. Cada golpe sonaba un plop de su vientre contra mis nalgas. El dolor se iba convirtiendo en placer. Él no paraba. Me tomĂł fuerte del pelo y me jalo hacĂa atrás. —¿QuiĂ©n es mi puta?— —Yo—, —¿QUIÉN ES MI PUTA?—, —YO—, —SĂ perra, tú—. DejĂł de bombear un poco, saliĂł de mĂ. Su verga era una mezcolanza grotesca de ****** y ******. Me la acercĂł a la cara, yo ya era un ser sin voluntad. EmpecĂ© limpiarla. Él me miraba con vicio.
Me giro, me puso boca arriba, levanto mis piernas y las abriĂł, mi culito estaba a su disposiciĂłn. La acercĂł la punta y empezĂł a hacer fuerza, está vez se deslizo más fácil, llegĂł hasta el fondo, con sus manos sostenĂa mis piernas y me bombeaba. Yo veĂa su rostro de placer. La sacaba toda y luego la volvĂa a meter, me excitaba eso. Ver como la tremenda vĂbora desaparecĂa dentro de mĂ. Mi verga empezĂł a erectarse otra vez, y antes de que se erectara completamente comencĂ© a eyacular otra vez. Mi tĂo tomĂł mi semen con sus dedos y lo llevĂł a mi boca. Lo chupe todo. —¿Te gusta papi?— —SĂ— —Te gusta papi, te gusta papi, te gusta papi—, lo siguiĂł diciendo, yo le decĂa que sĂ. ExtendĂ mis brazo y apenas alcanzaba su rostro, pero el alargĂł su boca y me mordiĂł los dedos, un poco no muy fuerte y empezĂł a bombearme, con más fuerza. Te gusta papi, te gusta… ahhh empezĂł a gemir y a gritar al mismo tiempo. Me sujeta fuerte por el cuello y empieza a bombearme más fuerte. Siento como me llena el culo de calor. Me besa en la boca. Sigue bombeando un poco más despacio. Ahhhh me mira y se rĂe. —Que buen culito sobrino, ufff, el mejor en mucho tiempo—. Se levanta y me la saca. Siento un vaciĂł, como si algo me faltara. Me quedĂł ahĂ, no sĂ© bien quĂ© hacer. Mi tĂo, me levanta, pero hace que me hinque otra vez, me acerca su verga y se la limpio. Mientras lo hago siento como el semen sale de mi culo, semen y ****** y ****** todo revuelto. Cae en el suelo, dejĂł la verga limpia y empiezo a levantarme, pero mi tĂo me toma por el cuello y me pega contra el punto donde han caĂdo dos gotas de mi culo, una es grande y viscosa, la otra es un poco más pequeña. No dice nada, yo lamo primero la más pequeña. La pasĂł, luego lamo la más grande; batallĂł un poco, pero tambiĂ©n la pasĂł.
Mi tĂo me levanta y me besa en la boca, me guĂa al baño. Mientras camino, siento como sigue goteando semen y ****** de mi culo. Se pega en la parte interna de mis muslos. SerĂa la primera vez que me siento asĂ, como una posesiĂłn, completamente sometido, sometida, a la voluntad de mi tĂo. Sentirme asĂ me excita. Me lleva al baño, —siĂ©ntate en el escusado y puja— me ordena. AsĂ lo hago, siento como salĂ© casi todo el semen. Mi tĂo me levanta y nos metemos a bañar. Me ayuda a bañarme, eso me encanta, Ă©l enjabona el estropajo me toma por los manos, y me levanta los brazos, paso el estropajo por mis brazos, mi torso, mi espalda. Me besa me acaricia. —¿Te duele el culo, bebe?— Me pregunta. —No, me arde un poco— le digo, era verdad, me ardĂa y me picaba, pero no era propiamente dolor.
Me besa, y salimos del baño, me seca y me lleva a la cama. De pronto me doy cuenta de la hora, casi está amaneciendo. Mi tĂo se da cuenta. —No te preocupes, le digo a tu papa que dormiste aquĂ, porque estabas muy ebrio y se arregla el asunto, vamos a descansar—. Lo obedezco y nos vamos a dormir en la cama que acaba a ser testigo de mi nuestra pasiĂłn.
Me abrazĂł y dormimos abrazados asĂ, uno junto a al otro dándonos calor y yo pude sentĂ como su pene se embarraba contra mis nalgas.
En mi siguiente relato continuare como se siguió desarrollando mi relación con él.
Esto sucediĂł la noche de navidad de 2007. Nos juntamos en casa de mi abuela que habĂa fallecido durante ese año y siempre habĂa sido el punto de reuniĂłn, y como forma de tributo, la fiesta se hizo nuevamente allĂ. Tengo un par de primos mayores con los que me llevo bien, pero ellos ya tienen novias de mucho tiempo y las mujeres empiezan a jalarlos a sus casas entonces no se quedaban toda la noche. Aunque todavĂa valĂa la pena por mi prima SofĂa, no era muy guapa he de confesar, pero tenĂa un culo que dios. Además siempre tuvimos una relaciĂłn especial. Esa noche recuerdo llevaba unos leggins que le marcaban sus ricas piernas, pero llevaba un suĂ©ter largo que le tapaba su tremendo culo. Al principio solo estábamos platicando en la sala, pero mis tĂos son buenos para la bebida y cerca de la una ya estaban varios ebrios, las tĂas platicaban fuerte en la cocina, asĂ que lleve a mi prima a los cuartos de arriba con alguna escusa.
Ella habĂa tomado un par de tragos, los suficientes para soltarle la moral un poco, pero los suficientes para que supiera lo que estaba haciendo y que yo no me sintiera tan mal de que estaba ******** de ella. Ella era un poco mayor. Se quitĂł el suĂ©ter y pude ver ese tremendo culo a travĂ©s de sus leggins. Se sentĂł en mis piernas y nos empezamos a besar. Estaba super caliente y ella tambiĂ©n, apenas empezábamos a ponernos cĂłmodos, cuando escuche a mi tĂa llamándola.
—Sofy. SofĂa—, mi tĂa nunca me habĂa caĂdo bien, pero es noche le hubiera arrancado la cabeza con gusto. Mi prima se levanto, pude ver su culo por Ăşltima vez, se puso su suĂ©ter y se fue con mis tĂos. Yo me quede ahĂ un segundo, esperando a que la erecciĂłn bajara, pero simplemente no bajaba, me habĂa dejado a punto de turrĂłn.
Luego de un rato note que las voces casi se habĂan extinguido. BajĂ© y casi todos se habĂan ido, yo habĂa llegado en mi coche y mis padres tambiĂ©n se habĂan ido, solo estaba ******, el mayor, hermano de mi papá. Estaba medio recogiendo un poco pero estaba muy ebrio. Me vio:
—Ehh sobrino, pensĂ© que te habĂas ido—. Dijo con el tono jovial de un ebrio que ve a un compañero de parranda.
—No, pero creo que ya me voy tĂo—, le dije, intentando evitar las gorradas de un borracho.
—No, no, sobrino. Se acerco y me tomĂł por los hombres, —venga vamos a seguirle, mis hermanos, tĂş papá y tus tĂos ya no se divierten—. Mi tĂo siempre habĂa tenido fama de parrandero, era el mayor, ganaba buen dinero y se habĂa divorciado de su esposa hace unos tres o cuatro años.
Me obligĂł a sentarme en un sillĂłn y fue a la cocina sirviĂł un vaso para mĂ y uno para Ă©l. —Venga, vamos a darle—, de pronto se quedĂł en silencio, como pensando. —¿QuĂ© hacĂas arriba?—
La pregunta me sorprendiĂł y la verdad no querĂa quemar a mi prima. —Nada, solo anda por ahĂ—, Ă©l me mirĂł como quien no se traga una mentira. —En serio, Âżno vi bajar de ahĂ a mi ********* linda? Âża la del tremendo culo?—, suelta una carcajada. Supongo que mi cara delatĂł la verdad. —No pasa nada sobrino, no le voy a decir a nadie—, luego se acercĂł un poco más como si alguien nos pudiera escuchar en la casa sola. —¿Te la cogiste?— como hombre me pico la pulla de mentir, para incrementar mi prestigiĂł, pero al final no pude hacerlo. —No, en eso estábamos, pero se fueron—. Mi tĂo soltĂł una nueva risotada, —esa puta de Olga, se dio cuenta que Sofy no estaba y supo que andaba por allĂ, Román (el esposo de Olga y hermano de mi tĂo) es el Ăşnico que todavĂa me aguanta el paso, pero por eso se fueron—.
Yo no sabĂa que más decir y le di un trago a mi vaso. Uff lo que sea que tuviera el vaso era fuerte. Mi tĂo siguiĂł. —¿Y quĂ©? ÂżTe dejĂł con los huevos duros?— no dije nada, pero Ă©l ya me leĂa bien. SoltĂł una nueva carcajada, ven sobrino vamos a arreglar eso. A mĂ me extraño, pero supongo que el alcohol me hacĂa no detenerme mucho.
Fuimos a una pequeña salita frente al televisor. —SiĂ©ntate—, me dijo; yo obedecĂ sin preguntar nada. El puso una pelĂcula en el DVD, y se sentĂł junto a mĂ. —Vamos a ayudarte—, dijo y prendiĂł la tele y el DVD. La peli que puso era un peli porno, de inmediato salta a la vista la producciĂłn barata. Me gusto la idea, pero me daba un poco de corte con mi tĂo. Que iba a hacer sacármela y masturbarme y llenar de leche la salita que habĂa sido de mi abuela.
—No, tĂo mejor ya me voy, usted descanse y nos vemos en la fiesta de año nuevo—. Me levante, pero se moviĂł rápido, me tomĂł por un hombro y me bajo con fuerza. —Venga sobrino, lo pasamos bien— no habĂa furia en su voz, pero su movimiento fue bastante enĂ©rgico. Bueno pensĂ©, me quedarĂ© un rato.
Me quede viendo la pelĂcula. En ella, una hermosa pelirroja, estaba siendo bombeada por un mulato, con una verga enorme. La chica estaba muy linda, y se veĂa como gozaba. EmpecĂ© a erectarme otra vez. Pero era un poco incomodĂł, estar con mi tĂo. Mi tĂo abriĂł las piernas y nuestras piernas se tocaron, yo me separe de inmediato. NotĂ© como mi tĂo tambiĂ©n ya estaba bien erecto. Y a travĂ©s del pantalĂłn, se notaba una enorme verga. Yo la vi de reojo y me volvĂ a concentrar en la pelĂcula, ahora la peli mostraba a la pelirroja cabalgando la enorme verga del negro que se la habĂa metido por el culo.
—Uff mira como se la está tragando, entera—, dice mi tĂo. Yo no digo nada, la veo, pero ya no puedo con la situaciĂłn, me acariciĂł un poco el bulto sobre el pantalĂłn. Mi tĂo lo nota y me toca la pierna. —¿QuĂ© hace tĂo?— —Te voy a ayudar, no te preocupes—. Mi tĂo levanto y se hincĂł entre mis piernas. ComenzĂł a desabrocharme el pantalĂłn. —¿QuĂ© haces?— le preguntĂ© pero no hacĂa ademán de detenerlo o levantarme. Me bajĂł el pantalĂłn y a travĂ©s de mi calzĂłn ya se notaba mi erecciĂłn. La tengo normal 17 cm, grueso normal y ya entonces me estaba saliendo liquido pre seminal que manchaba mi calzĂłn haciĂ©ndolo un poco más oscuro en la punta. Mi tĂo me mira con unos ojos extraños, me baja el calzĂłn y huele mi verga, no puedo detenerme, ni detenerlo.
Empieza a besarme el tronco. Se lo llevĂł a la boca, empezĂł a mamar, dios que placer, me acariciaba los huevos con su mano izquierda, con la derecha me masturbaba un poco. Me estaba dando un gran placer, y asĂ, apenas unos segundos despuĂ©s de que me la empezĂł a mamar, me vine, en uno de los orgasmos más placenteros de mi vida. Me tĂo siguiĂł chupando hasta dejarme seco. Yo cerrĂ© los ojos y me quede descansando en el sillĂłn, gozando el orgasmo. SentĂ que mi tĂo se levantĂł. AbrĂ los ojos y se acercaba a mĂ. Me besĂł en la boca, sentĂ si lengua abriĂ©ndose paso a mi boca, me pasaba el semen. Mi propio semen, estaba en mi boca. Yo me resistĂ pero era más fuerte, me sujeto por las mejillas y me obligo a mantener el beso.
El beso se prolongĂł, yo sentĂa como mi verga empezaba a disminuir la erecciĂłn, la barba de unos dĂas de mi tĂo, el semen un poco salado en mi boca. Me la pasĂł todo, o todo lo que pudo. Se alejo un poco. —Trágatelo—, me lo dijo en voz baja, era una orden. Yo lo mirĂ© para ver si hablaba en serio. Lo hacĂa, lo traguĂ© fue difĂcil, lo sentĂ muy espeso, no bajaba como el agua, pero bajo. —Ya—, le dije. —A ver—, me dijo. AbrĂ la boca, creo que no habĂa nada. Luego de mirarlo, se me acercĂł y me plantĂł otro beso enorme. Me tomĂł de la mano y me hizo seguirlo hacia arriba. EntrĂł en el cuarto donde hace apenas una hora y media tenĂa yo a mi prima a punto de coger. Yo todavĂa traĂa el pantalĂłn en los tobillos, me lo iba a subir, pero me dijo: —No, asĂ dĂ©jalo—, yo estaba consciente y recuerdo lo que sucediĂł, pero extrañamente no tenĂa voluntad. Me quite el pantalĂłn y de la cintura para abajo estaba desnudo.
—Bueno sobrino, yo te ayude, ahora ayĂşdame tu a mĂ—, se quitĂł el suĂ©ter, y una camisa. Nunca me habĂa imaginado como era mi tĂo, y ahora lo veĂa. Era un tipo de unos cincuenta y tanto años. Con pelo en pecho, algunos ya empezaban a echar canas. Un poco de pancita, pero muy ligera, brazos anchos, espalda ancha. Estaba muy bien para su edad. Hizo que me acercara a Ă©l, me quitĂł tambiĂ©n la chaqueta y la camisa. Ya estaba completamente desnudo. Me abrazĂł, Ă©l era unos cinco o seis centĂmetros más alto, pero más grueso. Hizo que hincara frente a Ă©l y me pidiĂł que le abriera el pantalĂłn. Lo hice, lo baje. TraĂa una trusa y ya se le notaba la verga, era larga y gruesa, asĂ sin verla bien.
Baje la trusa y su verga me golpeo en la cabeza, era grande, pero sobre todo era gorda: 19 centĂmetros, pero bastante gruesa. Estaba morcillona, la tomĂ© con mi mano derecha y la sentĂa muy pesada, como si fuera algo más que una verga. Lo mirĂ© y me dijo —Vamos—. Yo no sabĂa bien que hacer, nunca lo habĂa hecho, me la metĂ a la boca. Mi tĂo se mueve —Cuidado con los dientes, corazĂłn, solo usa los labios y la lengua—. Lo mirĂ© y Ă©l me miraba, empecĂ© a mamarla, trataba de recordar como hacĂan las chicas en las pelĂculas. RecordĂ© como me excitaba a mĂ que las chicas mi miraran a los ojos mientras la mamaban y asĂ lo hice, lo mirĂ© y vi que a Ă©l le gustaba. —SĂ papi, asĂ—, me dijo. Extrañamente su aprobaciĂłn me gusto, querĂa complacerlo. —Llega un poco más hondo, amor—, me dijo. Nuevamente me excitĂł que me dijera amor, me estaba tratando como una nena y me gustaba. Me di cuenta que no estaba llegando muy hondo, solo la punta. IntentĂ© tragar más, pero era difĂcil. Me ahogaba o mis muelas raspaban su verga. Pero luego de intentarlo logre tragarla toda, Ă©l me ayudaba, me sostenĂa la cabeza por atrás y me empujaba, hasta que mi nariz choco en la base de su vientre, la punta de su verga me llegaba hasta la campanilla y me ahogaba. Pero aguante un poco y la saque.
Su verga ya estaba todo embarrada de saliva, mi tĂo la sacĂł, yo respirĂ©. —Muy bien sobrinito, sabĂa que ibas a ser mi putita—, me dijo y empezĂł a golpearme en la cara con su verga. Me tomĂł de un brazo y me levantĂł, me besĂł en la boca, sentĂa su verga caliente contra mi abdomen. Con su mano empezĂł a agarrarme las nalgas. —Ahora te voy a hacer mĂa—. Me giro y me puso contra la cama. Estaba parado, con las manos en el colcho y el culo empinado. —No tĂo, eso si no—, le dije, pero tampoco puse mucha oposiciĂłn. Me dijo: —Es que no la mamas tan bien, nada más va a ser la puntita, solo para venirme en tu culito—. Yo seguĂa diciendo que no, pero casi no ponĂa oposiciĂłn.
SacĂł aceite no sĂ© de dĂłnde y empezĂł a frotarme las nalgas, y empezĂł a tocarle el culo. HundiĂł un dedo, pude sentir como entraba. EmpezĂł a darle vueltas, me masajeaba, hoy sĂ© que me estaba dilatando, en aquel momento solo sabĂa que estaba sintiendo rico. Luego me metiĂł dos dedos, siguiĂł masajeando yo empecĂ© a disfrutar, pero la posiciĂłn me cansaba. Me tĂo lo notĂł y me acostĂł en la cama, me puso a cuatro y siguiĂł masajeándome el culo: dos dedos. Luego metiĂł el tercero. Ya sentĂa un poco más de dolor. —Eres un natural bebe, te va a entrar toda—. —Solo la puntita tĂo, usted dijo—. —SĂ, sĂ, claro, me he dejado llevar—. Me masajeo un poco más con tres dedos y se levanto, hizo que acomodará las rodillas en la orilla de la cama, me separĂł las piernas y Ă©l se acomodĂł detrás de mĂ. Y acomodĂł su verga en la entrada de mi culo.
Lo sentĂ, empezĂł a hacer fuerza, yo lo ayude empujando hacĂa Ă©l. Pero cuando empezĂł a abrir me doliĂł y me alejĂ©. —No cabrona, no te muevas—. Me sujeto fuerte por las caderas y volviĂł a llevar su verga a mi culo. Pero yo tenĂa algo de miedo. Y me alejaba, aunque Ă©l era fuerte no podĂa evitar que me moviera. Finalmente me empujo contra la cama. Quede completamente acostado boca abajo. El apoyĂł una mano en mi espalda y con la otra guĂa su verga a mi culo, sus piernas estaban sobre las mĂas y si peso evitaba que me pudiera mover.
—Calma putita—, me dijo, sĂłlo será un poco de dolor. AcomodĂł su verga en mi culo y empezĂł a empujar, yo solo apretĂ© la boca y cerrĂ© los ojos. SentĂ como entraba. Se detuvo, el culo me ardĂa, me dolĂa. —Ya está, amor, la puntita—. Me acostĂ© en la cama, el apoyĂł su cuerpo sobre mĂ, acerco su boca a mi oĂdo. —Sabes, estoy indeciso sobre si metĂ©rtela toda o cumplir lo que dije— me lo dijo en un susurro, yo lo mire, asĂ como estaba contra la cama, no podĂa hacer nada, estaba completamente a su merced.
AcercĂł sus dedos a mi rostro comenzĂł a acariciar mi mejilla, lo llevĂł a mi boca y ahĂ lo dejo. En un impulso, yo empecĂ© a chuparlo, le chupe la punta del dedo, luego un poco más hondo. Al mismo empecĂ© a sentir que empezĂł a mover la verga a bombearme, pero cada vez llegaba un poco más hondo. SeguĂa chupando sus dedos, Ă©l me dijo en un susurro: —SabĂa que serĂas mi perra—. Luego se levantĂł y empezĂł a bombearme ahora si en serio. Su verga habĂa llegado al fondo. Cada golpe sonaba un plop de su vientre contra mis nalgas. El dolor se iba convirtiendo en placer. Él no paraba. Me tomĂł fuerte del pelo y me jalo hacĂa atrás. —¿QuiĂ©n es mi puta?— —Yo—, —¿QUIÉN ES MI PUTA?—, —YO—, —SĂ perra, tú—. DejĂł de bombear un poco, saliĂł de mĂ. Su verga era una mezcolanza grotesca de ****** y ******. Me la acercĂł a la cara, yo ya era un ser sin voluntad. EmpecĂ© limpiarla. Él me miraba con vicio.
Me giro, me puso boca arriba, levanto mis piernas y las abriĂł, mi culito estaba a su disposiciĂłn. La acercĂł la punta y empezĂł a hacer fuerza, está vez se deslizo más fácil, llegĂł hasta el fondo, con sus manos sostenĂa mis piernas y me bombeaba. Yo veĂa su rostro de placer. La sacaba toda y luego la volvĂa a meter, me excitaba eso. Ver como la tremenda vĂbora desaparecĂa dentro de mĂ. Mi verga empezĂł a erectarse otra vez, y antes de que se erectara completamente comencĂ© a eyacular otra vez. Mi tĂo tomĂł mi semen con sus dedos y lo llevĂł a mi boca. Lo chupe todo. —¿Te gusta papi?— —SĂ— —Te gusta papi, te gusta papi, te gusta papi—, lo siguiĂł diciendo, yo le decĂa que sĂ. ExtendĂ mis brazo y apenas alcanzaba su rostro, pero el alargĂł su boca y me mordiĂł los dedos, un poco no muy fuerte y empezĂł a bombearme, con más fuerza. Te gusta papi, te gusta… ahhh empezĂł a gemir y a gritar al mismo tiempo. Me sujeta fuerte por el cuello y empieza a bombearme más fuerte. Siento como me llena el culo de calor. Me besa en la boca. Sigue bombeando un poco más despacio. Ahhhh me mira y se rĂe. —Que buen culito sobrino, ufff, el mejor en mucho tiempo—. Se levanta y me la saca. Siento un vaciĂł, como si algo me faltara. Me quedĂł ahĂ, no sĂ© bien quĂ© hacer. Mi tĂo, me levanta, pero hace que me hinque otra vez, me acerca su verga y se la limpio. Mientras lo hago siento como el semen sale de mi culo, semen y ****** y ****** todo revuelto. Cae en el suelo, dejĂł la verga limpia y empiezo a levantarme, pero mi tĂo me toma por el cuello y me pega contra el punto donde han caĂdo dos gotas de mi culo, una es grande y viscosa, la otra es un poco más pequeña. No dice nada, yo lamo primero la más pequeña. La pasĂł, luego lamo la más grande; batallĂł un poco, pero tambiĂ©n la pasĂł.
Mi tĂo me levanta y me besa en la boca, me guĂa al baño. Mientras camino, siento como sigue goteando semen y ****** de mi culo. Se pega en la parte interna de mis muslos. SerĂa la primera vez que me siento asĂ, como una posesiĂłn, completamente sometido, sometida, a la voluntad de mi tĂo. Sentirme asĂ me excita. Me lleva al baño, —siĂ©ntate en el escusado y puja— me ordena. AsĂ lo hago, siento como salĂ© casi todo el semen. Mi tĂo me levanta y nos metemos a bañar. Me ayuda a bañarme, eso me encanta, Ă©l enjabona el estropajo me toma por los manos, y me levanta los brazos, paso el estropajo por mis brazos, mi torso, mi espalda. Me besa me acaricia. —¿Te duele el culo, bebe?— Me pregunta. —No, me arde un poco— le digo, era verdad, me ardĂa y me picaba, pero no era propiamente dolor.
Me besa, y salimos del baño, me seca y me lleva a la cama. De pronto me doy cuenta de la hora, casi está amaneciendo. Mi tĂo se da cuenta. —No te preocupes, le digo a tu papa que dormiste aquĂ, porque estabas muy ebrio y se arregla el asunto, vamos a descansar—. Lo obedezco y nos vamos a dormir en la cama que acaba a ser testigo de mi nuestra pasiĂłn.
Me abrazĂł y dormimos abrazados asĂ, uno junto a al otro dándonos calor y yo pude sentĂ como su pene se embarraba contra mis nalgas.
En mi siguiente relato continuare como se siguió desarrollando mi relación con él.
10 years ago