POR UNA DEUDA
Me llamo Juan Pablo, tengo 34 años y me case a los 30 años. Mido 1,78, blanco y pelo enrulado, por el trabajo arduo en el campo tengo un buen fĂsico, musculoso y fibroso. Mi señora se llama Marcela y tiene 30 años, es una mujer blanca media petisa y pelo lacio largo y morocho, una mujer preciosa. Tenemos un hijo pequeño de 3 años, que se llama JoaquĂn.
El campo andaba bien, hasta que una racha de sequĂa, luego una plaga y para colmo tambiĂ©n granizo hizo que todo se venga abajo. Pronto empezaron las deudas, hasta que me empecĂ© a atrasar con la hipoteca del campo.
Un dĂa llega un sobre en el cual nos comunicaban que por falta de pago iban a rematar el campo y nos daban una fecha para pagar con plazo de tan solo dos semanas. Era una situaciĂłn desesperante, el monto era enorme. No sabĂa que hacer, nuestras familias no podĂan ayudarnos, eran muy humildes. Estaba destruido, en banca rota total!
Un dĂa, viĂ©ndome totalmente acorralado, agarre la escopeta, pensaba en el ********, estuve a punto de tirar del gatillo, pero se me vino a la cabeza la imagen de mi pequeño JoaquĂn y no lo hice. En cambio me fui a un bar del pueblo y comencĂ© a tomar sin parar, habĂa algunas personas que concia y a todos les contaba mi situaciĂłn, con mucha pena y ebrio. Cada vez estaba más ebrio y cuando el bar cerro, un hombre, Ernesto se ofreciĂł a llevarme.
Ernesto era dueño de gran cantidad de campos, tiene unos 55 años, es más alto que yo, creo que mide 1,85m aproximadamente, es rubio, de ojos celestes y es robusto. Está casado y tiene 2 hijos *********tes. Cuando llegamos a la tranquera de mi campo, paro la camioneta y nos quedamos en silencio un rato. Yo estaba muy borracho, pero luego Ernesto hizo un comentario que me volvió en mi de inmediato.
- Yo puedo pagar tu hipoteca. –Me lo decĂa mientras ponĂa su enorme mano en mi hombro.
- Qué? – yo estaba perplejo. Mis ojos se iluminaron.
- SĂ, yo te la pago y de a poco me lo vas pagando vos a mĂ.
- No lo puedo creer!!! Gracias!!! – me lance a llorar y me tire encima de él. Lo abracé con todas mis fuerzas. Estaba super feliz.- y como quieres que te lo pague?-agregué luego.- me va a costar juntar el dinero.
- Bueno –dijo él- No estoy interesado precisamente en tu dinero.
- Como es eso? ExplĂcate! Yo ya no entendĂa nada y mi cara volvĂa a mostrar preocupaciĂłn.
- Yo pensaba en que me pagues con sexo.
- Que? –no lo podĂa creer.
- SĂ! Quiero tener sexo con vos. -Ahora con un tono mas autoritario.
- Es que…. Yo no se…. Nunca pensé en los hombres. No se si voy a poder hacerlo.
- Bueno nene, pensa en que se terminan todos tus problemas de guita de una, sin poner un mango. –dijo.
- Y mi señora?-dije- Como se lo explico?
- Bueno pibe, no se tiene que enterar. Lo vamos a saber solo vos y yo, nadie más.
- Es que…. –no sabĂa que hacer, yo soy heterosexual, pero por otro lado, era solo una vez y se me terminaban todos los problemas.- bueno acepto! – le dije.
- Bueno bien. Por fin captas la onda hombre.-dijo – ahora te voy a explicar como vamos a hacer.
- Bueno está bien.
- Este lunes te vas, por la mañana, a mi oficina del pueblo y te doy la guita. DespuĂ©s vos vas a la ciudad haces todo lo que tengas que hacer en el banco. Cuando termines te vas a mi chacra, que yo te voy a estar esperando ahĂ.
- Pero no está su familia ah�
- No flaco! Nosotros vivimos en una casa del centro. Esa casa está para los fines de semana nada más.
- Ok bien.- y baje de la camioneta.
Llego a casa, me pego una duche, despierto a mi mujer y le cuento que nos habĂan dado un prĂ©stamo a pagar a largo plazo. Marcela estaba muy contenta, hacĂa tiempo que no sonreĂa. Luego la agarrĂ© con fuerza y paciĂłn, la besĂ© y tuvimos sexo. Yo estaba hecho un salvaje, la penetraba como nunca! Ella gritaba desaforada.
- Siiiiiii haceme tuya! Siiiii.
- Te gusta perra?- yo estaba como loco.
- Hay mi amor!!! Como se te puso hoy… esta gigante y re dura…me encanta!!!- cabe aclarar que yo vengo bastante bien de pija, 19 de largo y 5 de ancho, además es bien cabezona.
- Ahora la vas a sentir bien- en eso, se la saco de una y doy vuelta a Marcerla, le escupo el culo y le meto un dedo.
- No, amor por atrás no!- me dijo, pero no ponĂa resistencia. Ella nunca me habĂa dado el orto porque decĂa que tenĂa la pija muy gorda. Una vez lo intentamos pero fue muy frustrante, no pude meter la cabeza si quiera.
- Si yo te lo voy a desvirgar querida! Hoy no zafas. – dije, mientras le ponĂa otro dedo y mas saliva.
- Hay!- gritaba, pero era de placer.
- Bueno ahora sĂ!- le apoye la verga en su ano y empecĂ© a empujar medio a lo bestia.
- Hayyyyyyyyyy, no, no , no. –grito- vasta por favor!!!! Juan vasta!!!!!-
- No querida hoy te la bancas! – le dije.
De una sola vez se la puse hasta el fondo. El grito que pegĂł fue tremendo, desgarrador y un llanto soltĂł. Pero a mi no me importĂł, yo era una maquina imparable y le daba a mas no poder. Era increĂble, mucho mejor que el sexo vaginal. Mientras le daba a mi mujer pensaba en Ernesto, seguro que esto era lo que el querĂa. Me debe haber visto como un macho semental, pensaba. Me imaginaba que el culo de mi esposa era el de Ă©l y mas le daba aĂşn, seguramente el querĂa que le rompa bien el culo, como lo estaba haciendo con mi mujer.
- Hay voy a acabar…. –grité.
Las embestidas se embrutecieron y por fin! Le llenĂ© en culo de leche, le saquĂ© la pija y la leche empezĂł a salir por el ano, pero estaba rosita, es que de tanta cogida se lo habĂa desgarrado. Ella estaba abatida, muy dolorida y con los ojos llenos de lagrimas.
- Sos un bestia, me lo rompiste mal!!- me dijo.
- Es que….- no sabĂa que decir, me habĂa sacado.
- Sos un bruto!!! Un a****l!!! Acabe tres veces, bestia bruta!
- QuĂ©? – nunca habĂa acabado tanto de una vez- te gusto?
- IncreĂble! Espectacular!- dijo y se rio, luego se me tiro a los brazos y agregĂł- fue la mejor cogida de mi vida amor, quiero que lo hagas siempre asĂ! Te amo!! Te amo!!
Comenzamos a besarnos muy apasionados. A mĂ no se me podĂa ir de la cabeza, Ernesto, el lunes estarĂa asĂ con Ă©l. En eso miro hacia la puerta y estaba JoaquĂn mirándonos con cara de asustado.
- Ven hijo- le dije.
Vino corriendo a la cama y se nos tirĂł entre los dos.
- Mamá esta bien?- dijo.
- Si bebé, porque? –ella
- Porque gritabas mucho.-respondiĂł.
- Es que papi es muy fuerte mi amor.- Dijo ella.
- Estamos festejando mi vida, solo eso.- agregué yo.
- AlgĂşn dĂa voy a ser tan fuerte como vos papi?- pregunta JoaquĂn.
- Claro mi amor, claro.- dije.
Luego nos quedamos dormidos los tres en la cama. Ese fin de semana estuvo espectacular, la pasamos re lindo en familia, los tres. Además yo ya no estaba tan preocupado por el lunes.
Y el lunes llegĂł. Fui a buscar la plata a la oficina de Ernesto. Me la dio un empleado, ya que Ă©l no estaba. TambiĂ©n habĂa un sobre. Lo abrĂ y decĂa: “no me falles, te espero en la chacra”.
Hice todos los trámites para saldar la deuda. Luego emprendĂ camino a la chacra de Ernesto, en el camino pensaba como me lo iba a culear, se lo iba a pagar todo de una, es más le darĂa tanto que quedarĂa en deuda con migo, pensaba y me reĂa.
Al llegar a la chacra ya eran como las tres de la tarde, no habĂa nadie, solo la camioneta de Ernesto afuera de la casa. Entonces se asomĂł por la puerta.
- Hey... por acá… date prisa.- dijo.
- Ok.- dije- estacione y baje de la camioneta.
- Como estas nene?, no veĂa la hora de que llegaras.
- Todo bien, un poco ansioso nada más.-dije.
- Quieres algo para tomar.-dijo.
- No gracias.-conteste.
- Ok. Quieres ir a los trámites de una verdad? Vas a ver que después no te vas a querer ir mas.- me dijo y soltó una carcajada.
- Jaja vamos a ver.- contesté en un tono de agrandado.
En ese momento se me abalanzĂł encima de mĂ y comenzĂł a besarme. Yo intente despegarme, pero era inĂştil, estaba muy decidido y era demasiado fuerte. Me sentĂa indefenso, ahĂ me doy cuenta de que sus brazos eran el doble de grandes que los mĂos y tenĂa una espalda enorme. Era increĂble su fuerza, me tenĂa atrapado y me besaba en la boca y el cuello.
- QuĂ©date tranquilo bebĂ©.- me dijo.- que lo vas a disfrutar mucho. Hacete la cabeza de que acá mando yo y te voy a hacer pasar el dĂa de tu vida. Relájate un poco mas y disfruta.
Dicho eso me apretĂł más fuerte y me hizo sentir su entrepierna, sentĂa algo enorme. Pero comprendĂ y me relajĂ© hasta que luego lo besaba yo tambiĂ©n. Nos acariciábamos apasionadamente, me estaba gustando, me excitaba ese hombre tan grande y machote. Se saco la camisa y luego me la socĂł a mĂ, no podĂa creer el fĂsico de este tipo, me doblaba en tamaño, no lo habĂa notado antes, y era muy musculoso por el trabajo en el campo. Me sentĂa un niño frente a Ă©l, era mucho más hombre que yo. Como me besaba y me tocaba, ya no podĂa resistirme, me estaba gustando y mucho. Me estaba entregando a Ă©l. Fue en ese momento en que me di cuenta, yo no harĂa otro culo ese dĂa, como a mi mujer, hoy yo serĂa su mujer.
DesabrochĂł mi pantalĂłn, sacĂł mis calzoncillos y tomo mi verga con la mano, que ya estaba totalmente al palo.
- Ha bueno, que pedazo de verga tienes, bebé- dijo.
- Te gusta?
- Me encanta!-dijo.
La introdujo en su boca, era increĂble, como la chupaba. Nunca me la habĂan chupado asĂ. Mi mujer no sabĂa como hacerlo en comparaciĂłn. Pasaron como dos minutos…
- Hay….. voy a acabar.- grite.
Que cantidad de leche me salĂa, toda a su boca. Era una excitaciĂłn tremenda y el seguĂa chupando, hasta el fondo! Nunca habĂa sentido eso. Cuando terminĂ©, era tal la excitaciĂłn que mi pija seguĂa muy dura, como si nada, habĂa tenido un orgasmo tremendo y querĂa seguir como si nada, nunca me habĂa pasado eso. Luego se parĂł y me empezĂł a besar, tenĂa el gusto a mi verga y esperma en la boca, me encantaba, me excitaba mas.
- Para que te vayas acostumbrando al sabor hijito.-me dijo.
Luego me agarro la cabeza con sus manos y me hizo agachar. Quede frente a ese bulto enorme que estaba debajo del pantalĂłn. Lo acariciĂ© un poco, notĂ© su volumen, asustaba un poco, pero seguĂ y desabrochĂ© el pantalĂłn. Wow! Para mi sorpresa no llevaba slip y salto de golpe hacia mi. Era descomunal, mucho más larga y gruesa que la mĂa. No podĂa dejar de mirarla, la empecĂ© a tocar, no la podĂa agarrar con una mano. Le pasĂ© la lengua, me gustĂł su sabor. De pronto Ernesto agarra su chota y me la pone en la boca, era enorme. Yo estaba ciego de placer, ese miembro enorme en mi boca me enloquecĂa, no podĂa parar de chupar, estuve un rato largo haciĂ©ndolo. De pronto me agarra la cabeza y me la coje con su pija, me la hacia llegar a la garganta, me atragantaba y me daban arcadas pero el no paraba, hasta que la leche broto. Yo era como un ternero, mamaba y tragaba leche, que cantidad de leche, me la traguĂ© toda has la Ăşltima gota.
Sin perder tiempo me levantĂł y me colocĂł en una mesa boca abajo con los pies colgando. SentĂ algo hĂşmedo en el ano, era su lengua. Yo estaba totalmente entregado. Que placer!!!
- Estas preparado mi amor.- me dijo.
- Se papá, haceme tuyo.- contesté.
Sin mas palabras, me apoyo su enorme miembro en mi ano.
- Hayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy .-grite.
- Bueno nene, con este pedazo de pija te va a doler un poco.- me dijo.
- No importa lo que yo haga o diga, haceme lo que quieras, soy tuyo para siempre.- Le dije.
- Huy bebĂ© como te me regalas.- dijo- no terminĂ© de poner la cabeza todavĂa y ya sos mĂo. Quieres pija??? –Grito
El dolor fue descomunal, pero no me importaba, yo ya era de Ernesto. La enterro de una sola vez en mi ano, luego bombeaba una y otra vez con una potencia increĂble. DespuĂ©s me acostumbre al pedazo de carne y ya era solo placer. Me dio vueltas y puso mis pies sobre sus hombros, era un taladro! Sus embestidas aumentaron a mil y luego algo caliente sentĂ dentro mĂo. En ese momento mi verga explotaba, dando la acabada de mi vida.
Me beso, me acaricio y volvĂ a verle la cara a mi salvador, estaba con una sonrisa y mirada como de un padre que mira a su hijo, mientras acariciaba mi cara.
- Estas bien?.- pregunto.
- Si.-conteste.
Me dormĂ en sus brazos.
- Hola dormilĂłn!!.- me despierta.- parece que te agarro una locomotora.- agrega riendo.
- Sos lo mas lindo que me pasĂł en la vida.-dije- me quiero quedar con vos para siempre.
- Viste? Yo te dije cuando llegaste que no te ibas a querer ir.-dice.- y la deuda esta saldada.
- Pero yo quiero quedarme con vos.
Me quede toda la semana teniendo sexo con Ernesto en esa chacra. Tiempo suficiente para enamorarnos.
Cuando volvĂ a mi casa, le pedĂ el divorcio a mi mujer y le dije que no se preocupara mas de las deudas, que ya estaban pagas.
Ahora vivo en la chacra de Ernesto y trabajo para él. Aunque no dejó a su mujer, somos amantes. Soy su tesoro y él me da todo lo que yo necesito.