La Primer Mamada
Ya he contado algunas de mis andanzas cuando estaba pequeño. Esta vez contare la primera ocasión que me comà una verga de verdad.
Estaba en sexto año de primaria y formaba parte del equipo de basquetbol de mi escuela, asà que no era extraño que los sábados me la pasara desde temprano en la unidad deportiva.
Un dĂa entre semana timbro el telĂ©fono en la casa, yo conteste pero colgaron. De nuevo volviĂł a sonar mi mama fue a contestar y colgaron.
Al dĂa siguiente volvieron a llamar, eran casi las 5 de la tarde y me toco contestar desarrollándose el siguiente dialogo que nunca he olvidado;
Yo: Bueno
Teléfono: Quien habla
Yo: A…
Teléfono: Quieres verga?
Yo: (silencio)
Teléfono: Que si quieres verga? (risitas al fondo)
Yo: quien es
Teléfono: Quieres o no?
SentĂa el estĂłmago vacĂo y la boca seca desde el momento en que me hizo la voz esa primera pregunta. Ya sabĂa lo que era la verga, habĂa visto tocado y chupado algunas de chicos de mi edad o más pequeños, pero esa voz ya era grande, de alguien que al menos estuviera en prepa.
Yo: Ah (nervioso)
Teléfono: Te marco mañana (click) colgaron
El resto de la tarde estuve pensando quien seria, pero más pensaba en como seria esa verga. En unas vacaciones en que fui con mis abuelos y mis tĂos a su pueblo, me tocĂł ver a uno de mis tĂos grandes orinando en el campo y recuerdo que la tenĂa grande y sobre todo con pelos. Como fuera, me habĂa generado una sensaciĂłn que hacĂa mucho no sentĂa. Entre nervio y deseo.
El dĂa siguiente espere atento en la tarde el timbrado del telĂ©fono. Pasaban de las 5 de la tarde cuando timbro, corrĂ para contestar aunque estaba relativamente cerca. Mi mama y mis abuelos estaban en el patio asĂ que no escucharĂan nada.
Yo: Bueno
Teléfono: Hola, eres A…
Yo: Si
Teléfono: Quieres verga?
Yo: ….
Teléfono: Te va a gustar
Yo: Si
Teléfono: De veras la quieres?
Yo: Si
Teléfono: Cuando te veo y donde
Yo: El sábado voy a la unidad deportiva, tengo que estar a las 9
TelĂ©fono: Entonces a la vuelta del hospital que esta de camino a la Unidad Deportiva, por donde están los locales, a las 8 voy a estar ahĂ, enseguida de la papelerĂa, toca la cortina para abrir, vas de uniforme?
Yo: Si
Teléfono: Te la voy a dar toda con todo y leche. Ahà te espero.
La tarde paso y el viernes llego y también termino, no hubo llamadas ni nada.
El sábado me desperté temprano, a las 7, me di un baño rápido, me puse el uniforme y sobre la playera una playera de otro color. Me despedà y me fui. Mi papa se ofreció a llevarme pero le dije que no, que me iba caminando para no tener que calentar llegando.
Camine y a medida que me acercaba al sitio veĂa para todos lados, no habĂa nada extraño ni nada, el nerviosismo crecĂa, seguĂ caminando y llegue al hospital. No sabĂa si seguir o dar la vuelta o tomar otro camino, asĂ que me sentĂ© un ratito en la banqueta. Me levante y seguĂ, no habĂa nadie en la calle, lĂłgico en un sábado tan temprano. Llegue a la papelerĂa y vi la cortina del local de enseguida, voltee a todos lados y no se veĂa nada ni nadie, apenas eran las 8:10, toque despacio y no escuche ruido, estaba por irme pero volvĂ a tocar y la puerta se abriĂł.
Un tipo de unos 20 años abrió la puerta, un sujeto blanco de cabello negro, en short y playera sin mangas me miro y me dijo “Hola A… pasa”, asentà con la cabeza, miro a todos lados y se quitó de la puerta dejándome el paso libre, asà que entre y cerró la puerta.
El interior era amplio y tenĂa varias cosas. Solo dijo “SĂgueme”, asĂ que lo seguĂ hasta la parte de atrás donde estaba una oficina con un escritorio, unas sillas y un sofá.
Se desvistiĂł completamente delante de mĂ, dejándome ver su miembro, blanco, dormido, con la cabeza cubierta, con un poco de vello pĂşbico, yo veĂa su verga y no le quitaba la vista de encima, se acercĂł a donde yo estaba y me dijo que me desnudara, no respondĂ ni me movĂ, se acercĂł más y agarro mi playera y me la subiĂł hasta quitármela, entonces dio un paso hacia atrás y me dijo, quĂtate todo. Lo hice. Me miro y agarro mis pezones con sus manos, sentĂ como si un espasmo recorriera mi cuerpo. Los presiono fuerte con sus dedos pulgar e Ăndice. Me gusto, el ritmo de mi respiraciĂłn cambio. Me dijo que me volteara, lo hice y agarro mis nalgas, apretándolas, sobándolas y palmeándolas, yo sentĂa como si todo girara, las abriĂł arrimándome su verga y colocándola entre ellas, justo en la raja de mi culo.
Se sentĂł en el sofá y me dijo “Ven, acomĂłdate aquĂ y mámamela”, lo mire, se habĂa sentado con las piernas abiertas, aventĂł uno de los cojines al piso dejándolo entre sus pies, me hinque, quise agarrarla y me detuvo, “Solo usa la boca” acerque mi cara a su verga, abrĂ la boca y empecĂ© a chuparla, su verga empezĂł a ponerse dura y sentĂ como crecĂa en mi boca, “imagĂnate que es una paleta que te gusta, chĂşpala y lámbela toda” empecĂ© a hacer eso, el empujaba un poco su verga dentro de mi boca tratando de que me entrara toda, estaba dura y con la cabeza bien peladita, la acariciaba con mi lengua y luego la chupaba, “Te gusta” solo respondĂ con un si inentendible porque no querĂa sacarla de mi boca. “Lambe los huevos”, “Hazlo Despacio”, “CĂłmetela toda” decĂa mientras tomaba mi cabeza y desde su posiciĂłn sentado me bombeaba en la boca entrando y saliendo despacio, sentĂa sus venas en mi boca, soltĂł mi cabeza y yo seguĂ subiendo y bajando, dejando que su verga se perdiera en mi boca y mi saliva se escurrĂa de ella en ocasiones.
Me detuvo y me dijo ven, siĂ©ntate ahora tu, me sentĂ© en el sofá y el se puso de pie frente a mi poniendo su verga erecta frente a mi cara, abrĂ la boca y de repente la moviĂł golpeándome con ella en la cara varias veces para luego dármela otra vez en la boca. Eso me gusto, sentir como su mástil golpeaba mi cara me habĂa gustado. El estaba bien caliente, gemĂa y respiraba de forma profunda “Sabia que te iba a encantar”, “Mámala más” “Con la lengua”, tomo mis manos y las puso en sus pezones “ApriĂ©talos un poco, asĂ como apretĂ© los tuyos” tomo mi cabeza de nuevo y volviĂł a bombear mi boca entrando y saliendo, la saliva se me escurrĂa junto con sus lĂquidos, “AsĂ, te los voy a echar todos, sigue” decĂa ya jadeando “AhĂ van chiquito, trágatelos mi putito” sentĂa en la boca como su verga se contraĂa “ComĂ©telo todo” su leche empezĂł a salir, caliente, fuerte inundando mi boca mi lengua jugaba con su orificio de salida, el gemĂa y toda su leche llenaba mi boca, termino y se retirĂł. Yo tenĂa la boca llena de su leche y me dijo “Trágatelos”. Lo hice despacio, mi garganta sintiĂł el sabor entre amargoso de su leche, me miro y sonriĂł “Te gustaron mis mecos?” “Si “respondĂ.
Se sentĂł a un lado en el sofá y me acerco hacia el abrazándome, se quedĂł un momento en silencio “Sabia que te iba a gustar”, agarro mis nalgas. “A quĂ© hora tienes que estar en tu juego”, “A las nueve”. Respiro profundo y se levantĂł, “recuĂ©state bien boca abajo” lo hice, el se hinco sobre el cojĂn que estaba aĂşn en el suelo, bajo mi pierna del sofá y empezĂł a acariciar mis nalgas con sus manos, masajeándolas “Están ricas”, las nalgueo un poco y las separo, soplo suave sobre mi ano y un gemidito que saliĂł de mi garganta dijo que me habĂa gustado, lo acaricio por fuera con el dedo y luego acerco su lengua nada más un poco. Se levantĂł y se vistiĂł “Ya debes irte” en silencio tome mi ropa y me la puse, una vez vestido me acompaño a la puerta y salimos juntos, el lugar quedo cerrado. Dos calles adelante se despidiĂł “Yo voy para este lado” “Esta bien” dije “a quĂ© hora te desocupas”, “Como a las 12” “Ya sabes donde es, tocas ahĂ voy a estar, vas a ser mi putito está bien” “Si”
Bye.
Estaba en sexto año de primaria y formaba parte del equipo de basquetbol de mi escuela, asà que no era extraño que los sábados me la pasara desde temprano en la unidad deportiva.
Un dĂa entre semana timbro el telĂ©fono en la casa, yo conteste pero colgaron. De nuevo volviĂł a sonar mi mama fue a contestar y colgaron.
Al dĂa siguiente volvieron a llamar, eran casi las 5 de la tarde y me toco contestar desarrollándose el siguiente dialogo que nunca he olvidado;
Yo: Bueno
Teléfono: Quien habla
Yo: A…
Teléfono: Quieres verga?
Yo: (silencio)
Teléfono: Que si quieres verga? (risitas al fondo)
Yo: quien es
Teléfono: Quieres o no?
SentĂa el estĂłmago vacĂo y la boca seca desde el momento en que me hizo la voz esa primera pregunta. Ya sabĂa lo que era la verga, habĂa visto tocado y chupado algunas de chicos de mi edad o más pequeños, pero esa voz ya era grande, de alguien que al menos estuviera en prepa.
Yo: Ah (nervioso)
Teléfono: Te marco mañana (click) colgaron
El resto de la tarde estuve pensando quien seria, pero más pensaba en como seria esa verga. En unas vacaciones en que fui con mis abuelos y mis tĂos a su pueblo, me tocĂł ver a uno de mis tĂos grandes orinando en el campo y recuerdo que la tenĂa grande y sobre todo con pelos. Como fuera, me habĂa generado una sensaciĂłn que hacĂa mucho no sentĂa. Entre nervio y deseo.
El dĂa siguiente espere atento en la tarde el timbrado del telĂ©fono. Pasaban de las 5 de la tarde cuando timbro, corrĂ para contestar aunque estaba relativamente cerca. Mi mama y mis abuelos estaban en el patio asĂ que no escucharĂan nada.
Yo: Bueno
Teléfono: Hola, eres A…
Yo: Si
Teléfono: Quieres verga?
Yo: ….
Teléfono: Te va a gustar
Yo: Si
Teléfono: De veras la quieres?
Yo: Si
Teléfono: Cuando te veo y donde
Yo: El sábado voy a la unidad deportiva, tengo que estar a las 9
TelĂ©fono: Entonces a la vuelta del hospital que esta de camino a la Unidad Deportiva, por donde están los locales, a las 8 voy a estar ahĂ, enseguida de la papelerĂa, toca la cortina para abrir, vas de uniforme?
Yo: Si
Teléfono: Te la voy a dar toda con todo y leche. Ahà te espero.
La tarde paso y el viernes llego y también termino, no hubo llamadas ni nada.
El sábado me desperté temprano, a las 7, me di un baño rápido, me puse el uniforme y sobre la playera una playera de otro color. Me despedà y me fui. Mi papa se ofreció a llevarme pero le dije que no, que me iba caminando para no tener que calentar llegando.
Camine y a medida que me acercaba al sitio veĂa para todos lados, no habĂa nada extraño ni nada, el nerviosismo crecĂa, seguĂ caminando y llegue al hospital. No sabĂa si seguir o dar la vuelta o tomar otro camino, asĂ que me sentĂ© un ratito en la banqueta. Me levante y seguĂ, no habĂa nadie en la calle, lĂłgico en un sábado tan temprano. Llegue a la papelerĂa y vi la cortina del local de enseguida, voltee a todos lados y no se veĂa nada ni nadie, apenas eran las 8:10, toque despacio y no escuche ruido, estaba por irme pero volvĂ a tocar y la puerta se abriĂł.
Un tipo de unos 20 años abrió la puerta, un sujeto blanco de cabello negro, en short y playera sin mangas me miro y me dijo “Hola A… pasa”, asentà con la cabeza, miro a todos lados y se quitó de la puerta dejándome el paso libre, asà que entre y cerró la puerta.
El interior era amplio y tenĂa varias cosas. Solo dijo “SĂgueme”, asĂ que lo seguĂ hasta la parte de atrás donde estaba una oficina con un escritorio, unas sillas y un sofá.
Se desvistiĂł completamente delante de mĂ, dejándome ver su miembro, blanco, dormido, con la cabeza cubierta, con un poco de vello pĂşbico, yo veĂa su verga y no le quitaba la vista de encima, se acercĂł a donde yo estaba y me dijo que me desnudara, no respondĂ ni me movĂ, se acercĂł más y agarro mi playera y me la subiĂł hasta quitármela, entonces dio un paso hacia atrás y me dijo, quĂtate todo. Lo hice. Me miro y agarro mis pezones con sus manos, sentĂ como si un espasmo recorriera mi cuerpo. Los presiono fuerte con sus dedos pulgar e Ăndice. Me gusto, el ritmo de mi respiraciĂłn cambio. Me dijo que me volteara, lo hice y agarro mis nalgas, apretándolas, sobándolas y palmeándolas, yo sentĂa como si todo girara, las abriĂł arrimándome su verga y colocándola entre ellas, justo en la raja de mi culo.
Se sentĂł en el sofá y me dijo “Ven, acomĂłdate aquĂ y mámamela”, lo mire, se habĂa sentado con las piernas abiertas, aventĂł uno de los cojines al piso dejándolo entre sus pies, me hinque, quise agarrarla y me detuvo, “Solo usa la boca” acerque mi cara a su verga, abrĂ la boca y empecĂ© a chuparla, su verga empezĂł a ponerse dura y sentĂ como crecĂa en mi boca, “imagĂnate que es una paleta que te gusta, chĂşpala y lámbela toda” empecĂ© a hacer eso, el empujaba un poco su verga dentro de mi boca tratando de que me entrara toda, estaba dura y con la cabeza bien peladita, la acariciaba con mi lengua y luego la chupaba, “Te gusta” solo respondĂ con un si inentendible porque no querĂa sacarla de mi boca. “Lambe los huevos”, “Hazlo Despacio”, “CĂłmetela toda” decĂa mientras tomaba mi cabeza y desde su posiciĂłn sentado me bombeaba en la boca entrando y saliendo despacio, sentĂa sus venas en mi boca, soltĂł mi cabeza y yo seguĂ subiendo y bajando, dejando que su verga se perdiera en mi boca y mi saliva se escurrĂa de ella en ocasiones.
Me detuvo y me dijo ven, siĂ©ntate ahora tu, me sentĂ© en el sofá y el se puso de pie frente a mi poniendo su verga erecta frente a mi cara, abrĂ la boca y de repente la moviĂł golpeándome con ella en la cara varias veces para luego dármela otra vez en la boca. Eso me gusto, sentir como su mástil golpeaba mi cara me habĂa gustado. El estaba bien caliente, gemĂa y respiraba de forma profunda “Sabia que te iba a encantar”, “Mámala más” “Con la lengua”, tomo mis manos y las puso en sus pezones “ApriĂ©talos un poco, asĂ como apretĂ© los tuyos” tomo mi cabeza de nuevo y volviĂł a bombear mi boca entrando y saliendo, la saliva se me escurrĂa junto con sus lĂquidos, “AsĂ, te los voy a echar todos, sigue” decĂa ya jadeando “AhĂ van chiquito, trágatelos mi putito” sentĂa en la boca como su verga se contraĂa “ComĂ©telo todo” su leche empezĂł a salir, caliente, fuerte inundando mi boca mi lengua jugaba con su orificio de salida, el gemĂa y toda su leche llenaba mi boca, termino y se retirĂł. Yo tenĂa la boca llena de su leche y me dijo “Trágatelos”. Lo hice despacio, mi garganta sintiĂł el sabor entre amargoso de su leche, me miro y sonriĂł “Te gustaron mis mecos?” “Si “respondĂ.
Se sentĂł a un lado en el sofá y me acerco hacia el abrazándome, se quedĂł un momento en silencio “Sabia que te iba a gustar”, agarro mis nalgas. “A quĂ© hora tienes que estar en tu juego”, “A las nueve”. Respiro profundo y se levantĂł, “recuĂ©state bien boca abajo” lo hice, el se hinco sobre el cojĂn que estaba aĂşn en el suelo, bajo mi pierna del sofá y empezĂł a acariciar mis nalgas con sus manos, masajeándolas “Están ricas”, las nalgueo un poco y las separo, soplo suave sobre mi ano y un gemidito que saliĂł de mi garganta dijo que me habĂa gustado, lo acaricio por fuera con el dedo y luego acerco su lengua nada más un poco. Se levantĂł y se vistiĂł “Ya debes irte” en silencio tome mi ropa y me la puse, una vez vestido me acompaño a la puerta y salimos juntos, el lugar quedo cerrado. Dos calles adelante se despidiĂł “Yo voy para este lado” “Esta bien” dije “a quĂ© hora te desocupas”, “Como a las 12” “Ya sabes donde es, tocas ahĂ voy a estar, vas a ser mi putito está bien” “Si”
Bye.
10 years ago