Un hostal, dos guarrillas y yo parte 2
- Joder, ya era hora, un poco m谩s y me amanece en plena calle- dij茅 con un poco de enfando.
- Perdonanos, es qque se nos ha ido el santo al cielo, pero ya hemos llegado- dij贸 Bea, que me mir贸 con una carita de pedir perd贸n que hiz贸 que me ablandar谩.- Anda, venga, tomat茅 una copa con nosotras en el sal贸n.
Le agradec铆 el detalle, pero les dij茅 que estaa muy cansado y que s贸lo me apetec铆a ducharme y acostarme. Ellas subieron a la planta superior, y yo a mi habitaci贸n, me quit茅 la ropa, cog铆 las cosas de ba帽o, y fu铆 a darme una ducha; termin茅 de ducharme y me acost茅, pero no s茅 porqu茅 raz贸n no pod铆a dormirme, as铆 que me pus茅 un pantal贸n corto y una camiseta, y decid铆 aceptar la invitaci贸n de las chicas. A medida que sub铆a, iba oyendo unos gritos mezcla de placer y dolor, y me acerqu茅 a ver que era lo que pasaba sin hacer ruido.
Al mirar por la ventana del sal贸n, pud茅 ver c贸mo Nati estaba arrodillada frente a M贸nica mientras le introduc铆a sus dedos en el ojete, a la par que le estaba comiendo un co帽ito bien depilado. M贸nica estaba gritando c贸mo una loca, lo que aprovech茅 para acercarme a la puerta y comtemplar que esa chica ten铆a un par de tetas grandis铆mas, que ocupaban todo su pecho, y ante tal panorama, mi pene empez贸 a reaccionar, cuando sin que me diera cuenta, una mano me los baj贸 hasta los tobillos, me cog铆o por mi pene y casi haci茅ndome caer al suelo, me arrastr贸 hasta dentro del sal贸n.
- Eh, chicas, mirad lo que me he encontrado al volver de la cocina,- dij贸 Bea, mientra sin soltarme de mi polla, me arrastr贸 hasta tumbarme en el suelo, quedando a merced de las chicas.
- De verdad, chicas, es que no pod铆a dormir y ven铆a a tomar esa copa, no pense铆s malamente- intent茅 justificarme, in煤tilmente ya que mi aparato hablaba por s铆 solo.
- Joder, pues no mentia铆s chicas, menudo cipote tiene este inquilino vuestro- dij贸 M贸nica, mientras se acercaba a m铆 con esos enormes pechos moviend贸se a la vez.
- 驴Sabr谩s que los mirones tienen un castigo, no?- murmur贸 Nati, a la vez que me levantaron del suelo y me sentaron en el sof谩- Pues prepar谩te, que ahora viene el tuyo, ayer t煤 abusaste de nosotras y hoy nos vamos a vengar, te vas a enterar.
Mientras que Bea dij贸 que iba a por algo, M贸nica y Nati comenzaron a ocuparse de mi polla poniend贸la cada vez mas dura, y mientras yo pensaba que si era toda su venganza, pues muy bien, encantado de la situaci贸n, que ingenuo, no sab铆a la que me esperaba. De repente, las dos me cogieron de los brazos y me sujetaron, mientras que apareci贸 Bea con algo en la mano que no acert茅 a ver lo que era. Se acerc贸 hasta m铆 y susurrandom茅 al o铆do, recuerdo sus palabras:
- Ver谩s la que te espera, so c*****
Antes de que pudiera darme cuenta, ten铆a las manos atadas y mi polla y mis cojones estabn apretados por unas gomas que hac铆an que estuviera a punto de reventar de lo rojos y duros que estaban. Quer铆a reaccionar, pero era imposible, yo era un juguete en manos de esas tres guarrillas de campeonato. Los enormes pechos de M贸nica estaban en mi cara, mientras que Nati y Bea no paraban de comerme la polla y los huevos que me dol铆an cada vez m谩s de la opresi贸n a la que estaban sometidos, hasta que pararon de repente, momento que la nueva aprovech贸 para hundirse toda mi polla en su co帽o en una metida brutal, que le hiz贸 exclamar:
- La h****, pero que cipote, madre m铆a, c贸mo me llena- mientras no paraba de subir y bajar sobre mi aparato, mientras que Bea me pon铆a su co帽ito en mi cara y Nati no paraba de lamerme los huevos.
Yo estaba que no pod铆a m谩s, me dol铆a una barbaridad, hasta que las chicas se tomaron un descanso, hasta que v铆 c贸mo empezaban a jugar con unos penes de goma que ten铆an, meti茅ndoselos en todos sus agujeros, incluyendo sus ojetes que not茅 c贸mo iban abriend贸se a medida que avanzaban. Dios, aquella visi贸n me estaba poniendo todav铆a m谩s caliente a pesar del dolor, esas tres t铆as estaban completamente salidas y calientes.
De pronto, Bea se sent贸 sobre m铆, y lentamente comenz贸 a introducir mi polla en su culo, hasta que m谩s de la mitad estuv贸 dentro, y empez贸 a cabalgar sobre 茅l durante un rato, hasta que se hart贸 y di贸 paso a Nati, y luego a M贸nica, hasta que les dij茅 a las chicas:
- Chicas, anda, soltadm茅, si esto es lo que quere铆s, lo puedo hacer mejor, por favor-
- Que te calles, so pedazo de c*****, aqu铆 mandamos nosotras hoy- grit贸 Nati, mientras me apretaba los cojones con su mano- hoy vamos a hacer con tu polla lo que nos d茅 la gana.
El dolor en mis partes era incre铆ble, pero aunque parezca raro, estaba c贸mo disfrutando del momento. Me levantaron del sof谩, y Bea se pus贸 a cuatro patas en el suelo, Nati cogi贸 mi polla y la dirigi贸 hacia el ojete de
su prima, ayundando a meterla dentro y obligandome a meterla y sacarla, cuando not茅 una sacudida, era M贸nica que estaba metiendo uno de sus dedos en mi culo, lo que provoc贸 que casi toda mi polla se enterrara en el culo de Bea, lo que caus贸 un grito por su parte de mucho dolor, pero se calm贸 despu茅s; tras un rato, tom贸 Nati su lugar y despu茅s M贸nica, mientras ya eran dos los dedos de Bea y Nati que estaban en mi culo.
Dios, cre铆a que la polla me iba a reventar de lo dura que la ten铆a ientras ve铆a c贸mo el ojete de M贸nica se iba dilatando a medida que mi pene entraba m谩s y m谩s en ese ojete maravilloso, hasta que pens茅 que de perdidos al r铆o, y en una de mis metidas, le hund铆 toda mi polla en su culo sin moverla, pero su reaci贸n fue distinta a la que yo esperaba.
S铆, joder, t铆o, venga, rompemel贸, venga, sigue, metela toda- grit贸 M贸nica, mientras su culo entraba y sal铆a de mi pene-joder, que gusto, madre m铆a, que poll贸n tienes, c*****
Despu茅s de un tiempo as铆, ella se levant贸, cog铆贸 mi polla que parec铆a una barra de hierro al rojo vivo, y la meti贸 entre esos enormes pechos, empez贸 a sacudirmela a la vez que me lam铆a el glande que estab rojo como nunca, yo ya no pod铆a m谩s, mi polla parec铆a que se iba a partir en pedazos, hasta que les anunci茅 a las chicas que no aguantaba m谩s.
- Que me corro, dios, que me corro.
Y dos grandes chorros de leche de mi pollas salpicaron toda la cara y el pelo de M贸nica, mientras los restantes iban mojando esos pechos enormes. Cuando termin茅 ca铆 derrumbado al sof谩, y mientras M贸nica lam铆a los restos de semen de mi polla, Bea y Nati se ocupaban de que las tetas de M贸nica quedaran libres de mi descarga, lamiendo todo lo que hab铆a caido en ellas.
Las chicas me desataron y me pidieron perd贸n por lo que hab铆a pasado, eran incre铆bles, pero he de confesar que hab铆a disfrutado de la situaci贸n, aunque ya estaba planeando mi venganza.
CONTINUAR脕......