Una fantasía
Ella lleva un traje sastre, color gris con una falda a la altura de la rodilla.
Me inclino y tomo la llave de cruz y comienzo a aflojar las tuercas de la llanta.
Ella se pone de cuclillas y me volteo a mirarla, ve sus senos a través de su blusa blanca, asà como sus rodillas cubiertas con unas media negras.
Me incorporo y me dirijo a la cajuela para sacar el gato y el neumático de repuesto.
Regreso y comienzo a levantar el auto.
Saco las tuercas y retiro la llanta averiada.
Comienzo a colocar el repuesto, ella nuevamente se inclina y sus senos se bambolean en su blusa, se pone nuevamente de cuclillas, pero esta vez sus piernas se separan.
Ahora puedo ver en su sexo, a travĂ©s del espacio de sus piernas abiertas, ella sonrĂe.
Termino de montar el repuesto, bajo con el gato el vehĂculo y comienzo a colocar las herramientas en el interior de la cajuela, junto con la llanta averiada.
Ellas se acercan con unas toallas para la cara para que me limpie las manos.
DespuĂ©s cierro la cajuela y le abro la puerta del vehĂculo para que suba.
Ella entra al vehĂculo y abre completamente sus piernas, ahora veo completamente su sexo hĂşmedo. Ella se queda estática y me expresa lo siguiente:
- Te gusta lo que ves.
A lo que exclamo:
- Desde luego que si
- Bueno sube al auto.
De ahĂ nos fuimos a buscar un hotel cercano al lugar.